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Feliz no cumpleaños

Hola amigos viajeros

Aquí me tenéis, a unas horas un tanto intempestivas, en el que, probablemente, sea el último paseo del año 2009, ya que no tengo mucho tiempo últimamente para salir a pasear y mañana y pasado estaré pelín ocupado preparando la cena de Nochevieja, aunque supongo (espero) que la familia eche una mano y traiga algún estipendio para ayudarme, y no, no me refiero a dinero.

El caso es que ya ha pasado el día 29 y hoy y hasta el próximo año podré celebrar todos los días mi no cumpleaños. Lo malo es que los no cumpleaños son difíciles de celebrar con las personas queridas, pero para eso ya tenemos los cumpleaños. Pero lo bueno de vivir todos los días de no cumpleaños como cumpleaños es que los vives, en general, con alegría y para este año que llega y, todo hay que decirlo, aprovechando estas entrañables fechas, uno de mis propósitos es intentar ser feliz todos los días.

Ya sé que es una tarea difícil, porque la vida, que es “mu perra”, suele poner trabas para que este propósito no se consiga fácilmente, pero siempre he oído y repetido que lo bueno se hace esperar, lo que también se podría interpretar como que lo bueno cuesta, y ¿qué puede costar más que ser feliz, que es de lo mejor que puedes tener en la vida?

Así que, queridos amigos viajeros, os animo a todos a que intentéis cada día ser felices. Probablemente no todos los días lo consigáis/consigamos o, cuando menos, no seáis/seamos capaces de ver la felicidad, pero seguro que si miráis/miramos a nuestro alrededor, encontráis/encontramos motivos para sonreír, aunque sea un poquito.

En fin amigos, os deseo a todos una buena salida y mejor entrada de año y que el año que viene sigáis saliendo a pasear conmigo. Espero tener más tiempo para ello y para muchas otras cosas. Ah, y feliz no cumpleaños a todos los que hoy no cumplís años.

Hasta la próxima viajeros

Peter Pan

Hola amigos viajeros

El paseo de hoy está dedicado a mis reencontrados amigos de la EGB, a los que hacía 25 años que no veía y a los que he tenido el gustazo de volver a ver el viernes. La dicha será completa cuando consigamos reunirnos  todos, porque faltaron bastantes, lo que en estas fechas es normal.

Como ya he comentado en alguno de mis paseos anteriores, no soy persona a la que le guste vivir en el pasado ni que piense que cualquier tiempo pasado es mejor, pero cuando hace unos meses, a través del CaraLibro me localizó uno de mis antiguos compañeros de clase, me llevé un alegrón porque les había perdido la pista y aunque había intentado buscarles en las redes sociales, mi mala memoria no me permitía acordarme de los apellidos de casi ninguno y, de los que me acordaba, no aparecían.

Poco a poco he ido recuperando el contacto con bastantes de mis antiguos amigos y por fin, cuando parecía que se iba a retrasar todavía más el encuentro, una quedada improvisada ha hecho posible que nos veamos. Como diría Sole, “ay, como hemos cambiado”… o no. La verdad es que, en general, poco han cambiado, aunque a alguno sí que de primeras no le reconocí. Probablemente, uno de los que más he cambiado haya sido yo, que tengo menos pelo, más barba y he crecido tanto a lo alto como a lo ancho (últimamente, sobre todo a lo ancho). Pero internamente no han cambiado nada, siguen siendo las estupendas personas que tuve la suerte de conocer o incluso mejores si cabe.

Y por suerte, alguno tiene la memoria que a los demás nos falta y nos hicieron (sobre todo a mi) recordar anécdotas y vivencias que tenía olvidada de aquellos tiempos, 25 años lejanos, sintiéndome transportado de nuevo a aquella época, ni mejor ni peor que la que vivo ahora y que no cambio por nada, pero tan entrañable que es un placer volver a recordarla y disfrutarla con mis amigos.

En fin, el viernes me convertí un poco en Peter Pan, como si no hubiera pasado 25 años, no hubiéramos crecido y siguiéramos teniendo los infantiles años de la EGB, tan importantes, desde mi humilde punto de vista, para ayudarnos a convertirnos en las personas que somos ahora. A ver si en la próxima reunión nos juntamos todos, aunque a algunos ya no sea posible volver a verles.

Hasta la próxima viajeros

El primer cumplemes

Hola amigos viajeros

No sé si me habréis echado de menos pero yo sí que he echado en falta estos paseítos con vosotros. La verdad es que no he tenido ni mucho tiempo ni muchas ganas y, a veces, ninguna de las dos cosas a la vez. Aprovechando que ayer mi hija Ángela cumplió su primer mes de vida y que hoy está la abuela para entretener a María os voy a contar la experiencia de este primer cumplemes o mesiversario o como queráis llamarlo.

Los primeros 5 días los pasamos en el hospital. Si habéis estado en un hospital, no como visitantes sino como huéspedes, ya sabréis lo agotadores que son: cuando no entra una enfermera entran los médicos, cuando no entran a limpiar, a traer el desayuno, a traer una cesta de flores y si no es nadie de los anteriores, es alguien de la familia o amigos, propios o del vecino de al lado, con lo cual el trajín es bastante agotador. Y no penséis que por la noche es mejor, porque las enfermeras siguen entrando. Y si a esto unimos dos niños recién nacidos en la habitación para que queremos más: cuando no llora uno, llora el otro y cuando no, los dos al unísono.

La vuelta a casa no fue mucho mejor. María estaba y está encantada con “ebebeeeee” y no hace más que darle besos en cuanto la tiene a tiro y vigilar que nadie se acerque demasiado. Pero claro, “ebebeeeee”, además de parecerse a su padre, se parece a María, y desde el principio anda con cólicos, con lo cual, la pobre llora bastante por los dolorcillos y María, que es muy sentida y muy empática, pues cuando oye a su hermana se preocupa. Total, que por las noches, cuando llora Ángela, María con su ligero dormitar se despierta y llama a su padre para pedirle explicaciones de qué estamos haciendo por “ebebeeeee”, con lo que las noches son un devenir de sueño y viajes a consolar a María cada cierto tiempo (unas 2 o 3 horas más o menos)

Para colmo de nuestras desgracias, María se acatarró (ya llevamos 2 semanas y pico) con lo que una noche no durmió por los mocos y su padre, tampoco claro; otra noche no durmió por la garganta y su padre… pues ya podéis imaginar; a la noche siguiente se juntaron mocos y garganta… y así ad infinitum (et super, que diría Buzz Lightyear… bueno lo diría si supiera latín, que no sé si sabrá o no latín) Además, por el hecho de estar malita, está insoportabilita, se queja por todo, a todo dice no…

Claro que luego llega María y te da un beso por sorpresa cuando la estás cambiando el pañal (de esto no quiero ni hablar, de lo de cambiar pañales digo, de los besos de mi hija sí) o Ángela te sonríe mientras se duerme encima tuyo después de 2 horas de “berrea, berrea” y se pasan todos los males.

Hasta la próxima viajeros

Y entonces llegó ella

Hola amigos viajeros

Ya sé, ya sé que os tengo un poco abandonados, pero desde que está con nosotros Ángela no he tenido un segundo libre, así que lo de salir a pasear lo tengo complicadillo.

Ángela llegó el pasado 10 de noviembre, con 2 kilos y 900 grs de peso, un poco más que su hermana María y, como ya debía saber que era la segunda y que tenía que hacerse notar,
lo primero que hizo fue marcar territorio en la incubadora portátil que la iba a llevar a la sala de neonatos. No sé si alguna vez habéis metido un huevo en el microondas, y os habéis pasado 1 o 2 segundos del tiempo necesario para que estuviera cocido: el resultado es un microondas lleno de micropartículas de clara y yema de huevo cocido, que suelen seguir apareciendo 5 o 6 lustros después. Pues mi querida hija, nada más nacer, cuando la estaban metiendo en la incubadora se cagó (con perdón) y recreó el efecto “huevo en microondas”.

Para continuar, ha dejado claro que tiene pulmones tan desarrollados como puedan ser los de su hermana, y que ella no se va a contentar con que le demos de comer cuando queramos, no, será cuando ella lo grite a pleno pulmón, cosa que con María no nos pasaba, la pobre no ha llorado por hambre nunca, por otras muchas cosas sí, pero por hambre, no. Eso sí, las dos son como dos gotas de agua: físicamente se parecen un montón, pero es que en el carácter también y, al igual que hizo María en su momento, no nos deja dormir. Es un poco más tranquila, pero sólo por el día, porque por la noche se transforma en un llanto la jodía, y así entre la una y la otra, están acabando con sus padres, las muy mamonas.

Os dejo una fotico para que la veáis: no os dejéis engañar por su sonrisa, sólo es para que os confiéis y para que nos digáis que con esa cara no puede ser como decimos, pero creedme, engaña.

Por cierto, la entrada de hoy también podía haberla titulado Con ella llegó el escándalo, pero eso ya pasó con María, así que he preferido poner el título que he puesto.

Hasta la próxima viajeros

Nervioso yo?? Tururú

Hola amigos viajeros

En la película Los 7 magníficos, uno de los personajes le pregunta a Steve McQueen como van los preparativos de la defensa y Steve le responde: “un hombre se tiró del último piso de un edificio muy alto y cuando iba cayendo los de los otros pisos le preguntaban: Como va?? Y él respondía: Por ahora va bien”

Hoy todo el mundo en la oficina, como sabe que no me van a ver en un par de meses me ha estado haciendo 2 preguntas: “¿Pero si tú no venías hoy, no?” y “¿Qué, estás nervioso?” A la primera pregunta, lo que he respondido es: “No, hoy es mi último día, pero viendo las ganas que tenéis de que me vaya, me voy”, cosa que a los jefes que me lo han preguntado ya no les ha hecho tanta gracia. Y a la segunda, he respondido lo que el valiente de la película: “Por ahora va bien”.

Y la verdad es que es así, de momento no estoy nervioso. Quizás es porque he tenido demasiado lío últimamente como para preocuparme por el martes. Ya el lunes, si veo que tal, no dormiré y el martes, hasta que salgan del quirófano mis chicas, estaré subiéndome por las paredes, pero hasta entonces… ¿p’a qué?

Como despedida del trabajo por una temporada, hoy he tenido un día en el curro en el que he estado “más liado que el chapista de Mazinger Z”, como diría mi amigo Chema, eso sí con el tonito de Chiquito de la Calzada, por la gloria de mi madre. Y es que, como os contaba ayer, me han cogido mucho cariño en este tiempo y me tienen en boca de todos. El día de hoy podría titularlo “Pesadilla antes de Natividad“, en honor a la película de Tim Burton, aunque no sea santo de mi devoción (ni la película ni el director).

Y ahora, a prepararme para las próximas olimpiadas: levantamiento nocturno de cuerpo cansado, maratón de pañales, los 10.000 metros detrás de María… En fin, que va a ser un fin de año entretenido. A lo mejor, en el próximo paseo ya os puedo presentar a mi hija Ángela

Hasta la próxima viajeros

Cuestión de pelotas

Hola amigos viajeros

Cuando he estado buscando un título para el paseo de hoy, se me ha ocurrido el que finalmente he puesto y al buscar por internet me he encontrado que hace referencia a 2 películas y, casi casi, a una tercera. La primera, que había visto a trozos, es la de Ben Stiller, centrada en el juego balón prisionero; la segunda, de Billy Bob Thorton no la he visto, y parece ser que va del resquemor del personaje hacia su profesor de gimnasia de su infancia que acaba casado con su madre; y la casi tercera, que finalmente se tituló aquí en España “Pelotas en juego”, trata de un ex-campeón de ping pong que es reclutado para espiar.

Y os preguntaréis, ¿que córcholis tiene esto que ver con el paseo de hoy? Pues el nexo de unión común entre las tres películas y la caminata de hoy es precisamente las pelotas. Y no me estoy refiriendo a los atributos masculinos también conocidos como huevos, coj…s, testículos, las joyas de la corona u otro sinfín de adjetivos diversos, sino a las pelotas, al objeto redondo de diferentes tamaños y materiales que se utiliza para diversos juegos, tanto individuales como colectivos.

Y es que, queridos viajeros, desde hace unos días me siento como una pelotita de ping pong, como la “falsa monea que de mano en mano va y ninguno se la queda“. Nos tienen de aquí para allá, haciendo una cosa para cambiar a los 5 minutos, para volver a cambiar a otra distinta 10 minutos después… Y encima sin tener los conocimientos de como funciona lo que tenemos que arreglar y cuando pedimos ayuda, tenemos que pasar por chorrocientas mil ventanillas sin que a nadie le suene de que va el tema… Menos mal que todavía no nos han dicho eso de “vuelva usted mañana

Menos mal que mañana será mi último día en mucho tiempo (o poco, según se mire) ya que, el martes le harán la cesárea a Elena y tendremos a Ángela con nosotros. Al menos durante este tiempo me quitaré de en medio, espero que me pierdan un poco del cariño que me han cogido en este tiempo, que todo el mundo se sabe mi nombre y además me llaman “p’ató”, y que cuando vuelva no se enteren ni de que existo y me dejen hacer mi trabajo tranquilamente y no empiecen de nuevo a marearme.

Hasta la próxima viajeros

Y Dios dijo

Hola amigos viajeros

Hace tiempo vi un chiste gráfico en el que, desde un punto de vista científico (o pasta de dientes, que dirían los de Gomaespuma) se explicaba el momento en el que se creo la luz así: “Y Dios dijo ‘E=mc2′ y la luz se hizo”. Lo que no debió tener en cuenta Dios es que la luz se aprovechaba mejor si se adelantaba o atrasaba el reloj…

No sé si, tal y como nos venden, el ahorro energético es tan grande como para justificar el adelantar o retrasar una hora nuestro reloj, supongo que si se hace no es para que Antena 3 tenga una noticia cíclica más que dar ni para que yo escriba al respecto (lo cual creo que ya hice algunos meses), pero si tengo claras varias cosas:

- No me alegro ni me enfado porque me den o me quiten una hora de dormir. Si fuera entre semana, probablemente me acordaría de la madre y del resto de la familia del que decidió que, como estaba aburrido, había que hacerle la puñeta a la gente, pero como es en domingo, no voy a misa, no tengo compromisos hasta las 2 de la tarde… pues como que me da lo mismo que lo mismo me da.

- No uso reloj. El que marca, los fines de semana, cuando me levanto, es mi reloj interno y no el externo y a mi reloj interno le da igual que se cambie la hora: cuando dice que hay que dormir, duermo, cuando dice que hay que comer, como…

- A mi hija le importa un carajo que se cambie la hora porque no se sabe todavía las horas, ella se despierta, come y duerme a sus horas, independientemente de lo que digan los gobiernos, las noticias, el reloj de la Puerta del Sol… De los relojes, lo único que sabe es la canción: “Tic, tac, suena el reloj. Tic tac, en el salón…” y ni siquiera, que lo único que dice es “Ti taaa” y mueve la cabecita de un lado a otro.

- Hasta el sábado, podía salir a pasear con mis chicas a las 6 o 7 de la tarde y tenía luz del sol, ahora tengo que salir a las 5 de la tarde para tener luz natural o salir a pasear a las 8 de la mañana, y creo que ni Elena ni María están muy por la labor de salir a pasear a esa hora tan tempranera

- Hasta el viernes, cuando iba a trabajar, salía de noche de casa (o al menos con poquita luz), llegaba al trabajo con poca luz (y con pocas luces, para que voy a mentiros), las luces de las farolas estaban encendidas, las luces de la oficina estaban encendidas… Hoy he salido de casa con bastante luz (aunque sigo con pocas luces), he llegado al trabajo con abundante luz, las luces de las farolas estaban encendidas, las luces de la oficina estaban encendidas…

En fin amigos, desde mi punto de vista, lo único para lo que sirve el dichoso cambio de hora es para tener algo de que hablar (o escribir). Recuerdo cuando mi abuela me contaba que de niña se levantaba antes del alba para ir a ordeñar las vacas y muchas veces me he preguntado como llevarían lo del cambio de hora: ¿obligarían al alba a adelantarse o retrasarse? Porque, claro, sin reloj, debía ser difícil saber cuando salía el alba para levantarse antes…

Hasta la próxima viajeros

P.D. al escribir el paseo de hoy, me he dado cuenta que en el anterior cumplí ¡¡100 paseos!! Quién me lo iba a decir

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